Información de Gerardo Carmona

La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales podría incrementar hasta 20% los costos por hora disponible para las empresas hacia 2030, advirtió la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco Servytur) del Valle de Toluca, que pidió una aplicación gradual de la reforma y medidas de apoyo para evitar afectaciones al empleo formal.
El presidente del organismo empresarial, Fernando Reyes Muñoz, señaló que, si bien existe coincidencia en la necesidad de mejorar las condiciones laborales, la modificación debe considerar la situación económica de las micro, pequeñas y medianas empresas, que enfrentarán mayores gastos para mantener sus operaciones.
Explicó que actualmente la contratación formal de trabajadores representa para los establecimientos una carga adicional de hasta 40 por ciento sobre el salario base, debido al pago de cuotas de seguridad social, aportaciones de vivienda, impuestos sobre nómina y prestaciones establecidas por ley.
“Queremos mejores condiciones laborales para nuestro personal, pero la transición debe ser gradual, cuidada y realista”, sostuvo el dirigente, quien manifestó su respaldo a la postura de la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio (Concanaco Servytur), encabezada por Octavio de la Torre.
De acuerdo con las estimaciones del organismo nacional, el esquema de reducción progresiva plantea que la jornada disminuya de 48 a 46 horas en enero de 2027, hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030.
Este ajuste representaría un incremento de 4.35% en el costo contable por hora disponible durante el primer año de aplicación, con un aumento acumulado de hasta 20% al concluir la transición.
Reyes Muñoz citó los resultados de la Encuesta Nacional sobre Jornada Laboral, según la cual 71.4% de las empresas consultadas anticipa mayores costos operativos, mientras que más de 58 por ciento prevé dificultades para cubrir los turnos de trabajo.
Ante este panorama, la representación empresarial consideró necesario que la reforma incluya incentivos para la formalización del empleo, cuotas diferenciadas para nuevas contrataciones y programas de capacitación que permitan elevar la productividad.
También planteó establecer mecanismos de flexibilidad laboral regulada y un régimen proporcional para las micro, pequeñas y medianas empresas, con el propósito de que puedan absorber los costos de la reducción de horas sin comprometer su viabilidad económica.
El dirigente sostuvo que el objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores debe acompañarse de políticas que permitan conservar las fuentes de empleo, particularmente en los pequeños establecimientos comerciales y de servicios.
Insistió en que el resultado de la reforma no debe evaluarse únicamente por alcanzar las 40 horas semanales, sino también por su capacidad para preservar los puestos de trabajo, proteger los ingresos de los trabajadores y evitar mayores dificultades para la contratación formal.

