Información de Gerardo Carmona

Una persona murió y otra resultó con quemaduras de segundo y tercer grados en 70% del cuerpo tras la explosión registrada la tarde de este miércoles en un polvorín ubicado en la comunidad de San Gregorio Cuautzingo, municipio de Chalco.
El siniestro ocurrió en un establecimiento con razón social Fuegos Artificiales, localizado sobre avenida Del Pozo, esquina con Querétaro, cerca de la carretera Chalco-Cuautla. De acuerdo con el reporte preliminar de las autoridades, la detonación se originó por un cortocircuito.
La víctima mortal fue identificada como César Augusto Valencia Méndez, de 45 años. Los cuerpos de emergencia confirmaron su fallecimiento dentro del inmueble después de controlar los riesgos derivados de la presencia de pólvora y otros materiales utilizados para la elaboración de productos pirotécnicos.
José Manuel Leytec León Huerta, de 65 años, sufrió quemaduras en gran parte del cuerpo. Paramédicos lo trasladaron al Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, donde quedó bajo atención médica. Su estado de salud fue reportado como grave.
La Secretaría de Seguridad estatal recibió el reporte poco antes de las 16:00 horas, a partir de la denuncia, movilizaron a personal de esta dependencia, de la Policía Municipal, Protección Civil y Bomberos de Chalco.
Una hora despues, los elementos que llegaron al lugar confirmaron el deceso y la existencia de un segundo hombre lesionado. La zona quedó bajo resguardo de las corporaciones de seguridad mientras los bomberos sofocaban el incendio y revisaban el inmueble para descartar nuevas detonaciones.
La explosión produjo una columna de humo visible desde distintos puntos de Chalco y comunidades cercanas, lo que provocó alarma entre habitantes de San Gregorio Cuautzingo. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron el desplazamiento de unidades de emergencia y el cerco instalado alrededor del predio.
Personal especializado efectuó labores de enfriamiento y retiro de materiales que todavía podían representar un riesgo. Las autoridades evitaron el acceso de vecinos y personas ajenas a la atención del siniestro ante la posibilidad de que permanecieran restos de pólvora activa.
El inmueble y los restos de material pirotécnico quedaron a disposición de la autoridad competente, que deberá determinar las condiciones en las que funcionaba el polvorín, revisar los permisos correspondientes y establecer si se cumplieron las medidas de seguridad exigidas para el almacenamiento y manejo de explosivos.
Peritos también tendrán que confirmar si el cortocircuito fue la causa directa del estallido y deslindar posibles responsabilidades. Las autoridades no informaron si la explosión ocasionó daños en viviendas o construcciones cercanas.

