Información de Gerardo Carmona

La capital mexiquense recibe actualmente aproximadamente 320 litros de agua por segundo del Sistema Cutzamala, menos de la mitad del volumen que durante años constituyó la referencia de abastecimiento para la ciudad, una reducción que obligó al municipio a buscar fuentes propias para compensar el déficit.
Documentos técnicos de la Comisión Nacional del Agua señalan que la primera derivación del Sistema Cutzamala hacia el Valle de Toluca entregaba en promedio 0.8 metros cúbicos por segundo, equivalentes a 800 litros. Un diagnóstico integral del propio sistema mantiene esa cifra como referencia histórica para Toluca.
Incluso, en 2011, durante una reunión de trabajo en la Cámara de Diputados, autoridades federales señalaron que las metas para 2015-2016 contemplaban dejar aproximadamente 900 litros por segundo en Toluca antes de conducir el resto del agua hacia el Valle de México.
Ese volumen no se mantuvo. Para 2018, autoridades municipales reportaban que el caudal había disminuido de unos 700 a 674 litros por segundo y en 2020 se ubicó alrededor de 680. A partir de entonces la caída fue más pronunciada: Toluca recibió 658 litros por segundo en 2021, 510 en 2022 y 410 en 2023. En enero de 2024 el suministro había descendido a 260 litros.
El Plan de Desarrollo Municipal 2025-2027 documenta otra dimensión del problema: para 2023 el Cutzamala tenía programado suministrar 713 litros por segundo a Toluca, mientras que en 2024 sólo se programaron y recibieron 270, una disminución de 62.13 por ciento.
Las diferencias entre algunas cifras obedecen al periodo en que fueron tomadas y a si corresponden al volumen programado o al realmente entregado, pero todas muestran la misma tendencia: el caudal externo disponible para Toluca se redujo de forma sostenida.
En abril de 2025 el ayuntamiento informó que recibía 310 litros por segundo. Un año después, el alcalde Ricardo Moreno Bastida ubicó la aportación en 320 litros, frente a un máximo histórico que su administración calcula en 890.
La disminución llevó al gobierno municipal a poner en marcha el Plan Hídrico Toluca 2025-2050, que plantea reducir la dependencia del Cutzamala mediante perforación y recuperación de pozos, ampliación y modernización de redes, captación e infiltración de lluvia, tratamiento de aguas residuales y detección de fugas.
Hasta julio pasado, el ayuntamiento reportó 16 nuevas fuentes de abastecimiento en operación y 28 pozos rehabilitados, con los cuales aseguró haber recuperado un caudal de 675 litros por segundo.
Sin embargo, una parte importante del centro, poniente y otras zonas de Toluca permanece conectada a la infraestructura que recibe el agua del Cutzamala, por lo que cualquier reducción o desperfecto repercute directamente en miles de usuarios.
La vulnerabilidad quedó nuevamente expuesta este lunes, cuando una falla en la Planta de Bombeo Toluca, operada por la Comisión del Agua del Estado de México, suspendió el servicio en unas 50 colonias donde viven cerca de 250 mil personas.
Así, aunque la capital mexiquense intenta sustituir con fuentes propias el caudal que ha perdido del Cutzamala, todavía conserva una dependencia operativa que convierte cualquier falla o reducción del sistema en una contingencia para amplias zonas de la ciudad.

