Socavón de cinco metros alarma a vecinos de la colonia El Barco, en Nezahualcóyotl

Información de Gerardo Carmona

Socavón de cinco metros alarma a vecinos de la colonia El Barco, en Nezahualcóyotl
Socavón de cinco metros alarma a vecinos de la colonia El Barco, en Nezahualcóyotl

Un socavón de al menos cinco metros de diámetro y dos de profundidad se abrió de forma súbita en la calle 10, casi esquina con avenida Chimalhuacán, en la colonia El Barco, lo que generó preocupación entre vecinos, quienes temen que puedan aparecer nuevas oquedades y afectar viviendas de la zona.

El hundimiento fue reportado la tarde del miércoles. Desde entonces, de acuerdo con habitantes, personal municipal acudió al sitio para colocar cinta de acordonamiento y restringir el paso, pero hasta el momento no han comenzado los trabajos de reparación ni una intervención mayor en la vialidad.

La calle 10 permanece cerrada a la circulación de vehículos y peatones, como medida preventiva ante el riesgo de que el terreno continúe cediendo. En el punto se observa un hueco de grandes dimensiones, aunque a simple vista no se advierten daños en la red de drenaje ni en las líneas de distribución de agua potable.

Vecinos de El Barco señalaron que la respuesta institucional ha sido insuficiente frente al tamaño del socavón, pues consideran necesario que se realice una revisión integral del subsuelo y de la infraestructura hidráulica, debido a que una de las causas frecuentes de este tipo de hundimientos son las fugas en redes deterioradas.

De acuerdo con información de la Dirección de Obras Públicas municipal, el surgimiento de socavones es una problemática recurrente en la región oriente del Valle de México. En Nezahualcóyotl se registra, en promedio, un reporte diario por la aparición de alguna oquedad en una de sus 101 colonias.

Especialistas han advertido que en esta zona el suelo puede asentarse hasta ocho centímetros, debido a la sobreexplotación de los mantos acuíferos y al paso continuo de vehículos pesados. A ello se suma la antigüedad de las redes de drenaje y agua potable, muchas de ellas construidas hace más de 50 años con materiales como cemento y asbesto.

Durante la temporada de lluvias, la tierra se reblandece y las líneas antiguas se vuelven más vulnerables a fracturas. Las fugas que se generan por esas fallas arrastran material del subsuelo y favorecen la formación de cavidades, en un proceso que puede derivar en hundimientos repentinos.

Habitantes pidieron al ayuntamiento acelerar los trabajos de reparación y revisar la infraestructura subterránea antes de reabrir la vialidad, para evitar riesgos a automovilistas, peatones y familias que habitan en los alrededores.

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