Información de Luis Ayala Ramos

El cierre de la Universidad del Bienestar “Benito Juárez” ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc, derivado de la falta de pago de la renta del inmueble, generó inconformidad entre más de 300 estudiantes que ahora rechazan la opción de ser trasladados a la sede de Texcoco para continuar sus estudios.
Alumnos afectados señalaron que la decisión fue tomada sin previo aviso ni alternativas claras, lo que representa una afectación directa a su derecho a la educación, al implicar mayores tiempos de traslado, incremento en gastos y desorganización académica.
Ante esta situación, la legisladora del Partido Acción Nacional (PAN) por la alcaldía Cuauhtémoc, Frida Guillén Ortíz, calificó el cierre como una muestra de improvisación e insensibilidad institucional, y exigió a la rectora de las Universidades del Bienestar, Raquel Sosa, un informe detallado sobre la situación administrativa de las sedes en la Ciudad de México, así como el estatus real de la matrícula.
La diputada subrayó que enviar a los estudiantes a Texcoco no es una solución viable, ya que muchos de ellos eligieron esta universidad por su cercanía, condiciones económicas y facilidad de acceso. “No se puede tomar una decisión de esta magnitud sin pensar en el impacto social y económico que tendrá para los jóvenes”, expresó.
Guillén Ortíz propuso reforzar las becas para los alumnos afectados, otorgar apoyos para movilidad y establecer estímulos educativos que eviten la deserción escolar, además de buscar sedes alternas dentro del perímetro de la alcaldía Cuauhtémoc.
Planteó también la posibilidad de firmar convenios con otras instituciones educativas para el uso temporal de aulas o, en su caso, otorgar becas para que los estudiantes puedan revalidar su matrícula en universidades formalmente establecidas.
La legisladora criticó que la Secretaría de Educación Pública (SEP) no haya fijado una postura clara ante el cierre de la universidad, a pesar de que el inmueble deberá ser desalojado en las próximas semanas, lo que mantiene a los estudiantes en un escenario de incertidumbre.
De acuerdo con testimonios de los propios alumnos, podrían pasar hasta seis meses antes de que se habiliten espacios alternos, lo que pondría en riesgo la continuidad de sus estudios.
Finalmente, la diputada advirtió que la falta de planeación, inversión y seguimiento en el modelo de las Universidades del Bienestar está provocando abandono escolar y vulnerando el derecho a la educación de cientos de jóvenes capitalinos.

