Miguel Ángel Ramírez rompe con el PRI por divisionismo y para apuntalar su proyecto político en Lerma

Información de Gerardo Carmona

Miguel Ángel Ramírez rompe con el PRI por divisionismo y para apuntalar su proyecto político en Lerma
Miguel Ángel Ramírez rompe con el PRI por divisionismo y para apuntalar su proyecto político en Lerma

La salida de Miguel Ángel Ramírez del PRI no fue presentada por el alcalde de Lerma como un rompimiento estridente ni como una disputa abierta con la dirigencia, sino como una decisión pensada para cuidar la viabilidad del proyecto político y de gobierno que encabeza en ese municipio, en medio del desgaste que, a su juicio, arrastra ese partido y del clima de división que observa en la vida pública.

“Es una decisión personal, muy bien pensada”, afirmó el presidente municipal, al explicar que valoró su salida junto con su familia y con la mira puesta en el futuro de Lerma. En su narrativa, la renuncia no se limita a una definición individual, sino a la necesidad de sostener un modelo de gobierno que, dijo, se ha propuesto abrir espacio a todas las corrientes y gobernar sin exclusiones partidistas.

Aunque evitó hablar mal del PRI y dijo mantener respeto por sus siglas y por su dirigencia, Ramírez dejó claro que desde hace meses había cortado comunicación con el partido, incluso antes del inicio de su actual administración. Esa distancia, explicó, obedeció a una decisión de concentrarse por completo en entregar resultados y en blindar el rumbo político del municipio frente a los conflictos internos de las fuerzas partidistas.

“Yo sí me quise desligar”, sostuvo. Y enseguida precisó el sentido de esa determinación: “esa separación es enfocada a entregar buenos resultados y mucha concentración en este gobierno municipal”. Más que un gesto de ruptura personal, el alcalde planteó su salida como un movimiento para darle aire y sustento a un proyecto local que, según dijo, debe seguir creciendo más allá de las siglas que antes lo arropaban.

En la entrevista, Ramírez admitió que una de las razones de fondo fue el aumento del divisionismo político. “Ya se observan muchas divisiones”, dijo, y enseguida matizó que no se refiere sólo a Lerma, sino al país en general. Frente a ese escenario, reivindicó una apuesta distinta: “mandar un mensaje en Lerma que se gobierna de manera contundente para todos”. Esa frase resume el argumento central con el que busca explicar su salida del priísmo: preservar un gobierno que se asuma abierto y funcional para una pluralidad de visiones políticas.

El presidente municipal ubicó incluso esa lógica como parte de una construcción que ya opera en los hechos dentro de su administración, donde, afirmó, participan perfiles que no provienen necesariamente del mismo partido. A su juicio, Lerma “ya existe” como una especie de convergencia política local, preparada para sostener un proyecto común con personas de distintas procedencias, siempre que compartan la meta de mantener el crecimiento del municipio.

Detrás de esa explicación política también apareció un componente emocional. Al hablar de su relación con el PRI, Ramírez reconoció que algo se fue apagando con el tiempo. “Esa emoción de cuando yo iba al partido a echar las porras, a ir con esa vibra tan fuerte, creo que se ha disminuido un poco”, expresó. Luego remató con una frase inusual en boca de un alcalde en funciones: “es como en el amor, si no te emociona, caes ahí. Hay que buscar emociones nuevas”.

Más allá de ese desgaste, el alcalde insistió en que su prioridad no es una candidatura inmediata ni una negociación apresurada con otro partido, aunque reconoció que mantiene amistad y diálogo con dirigentes de distintas fuerzas políticas y que tiene abiertas varias puertas. Su tema, más bien, es la continuidad del grupo político que gobierna Lerma desde hace varios años y que, dijo, debe mantenerse por encima de nombres o emblemas partidistas, aunque ese grupo ya se ha ido modificando e incorporando gente nueva.

Ramírez reivindicó esa continuidad al recordar la línea de trabajo construida en administraciones anteriores y al sostener que el municipio seguirá por la misma ruta. “Hoy puedo decir que habrá continuidad. Estoy segurísimo de ello”, afirmó. Añadió que Lerma no tiene deuda, que este año se prevén 282 obras y que existen cuadros dentro y fuera de la administración capaces de sostener ese rumbo.

Así, más que una despedida nostálgica del PRI, la renuncia de Miguel Ángel Ramírez aparece como una maniobra para desatar el proyecto político de Lerma de un partido que, desde su óptica, dejó de ofrecer cohesión, entusiasmo y margen suficiente para seguir construyendo. En su versión, el objetivo no es sólo irse, sino preservar una estructura de gobierno y una continuidad política que considera indispensable para que el municipio mantenga estabilidad, obra y resultados.

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