Información de Gerardo Carmona

Lorenzo Salgado Araujo, el migrante mexicano que murió tras ser baleado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante un operativo en Houston, Texas, era originario de San Antonio del Rosario, comunidad del municipio mexiquense de Tlatlaya, en la región sur del Estado de México.
El ataque ocurrió la mañana de ayer, martes siete de julio, en el barrio Magnolia Park, zona de amplia presencia latina en Houston. De acuerdo con la información difundida por autoridades estadunidenses y medios locales, agentes migratorios intentaron detener el vehículo en el que viajaba Salgado Araujo, de 52 años, cuando se dirigía a trabajar.
Lorenzo había vivido más de 35 años en Estados Unidos, donde laboraba en la construcción. Como miles de migrantes del sur mexiquense, salió de su comunidad en busca de empleo y mejores condiciones de vida para su familia.
Su muerte provocó reclamos de familiares, activistas y legisladores en Texas, quienes exigieron una investigación independiente para esclarecer el uso de fuerza letal por parte de los agentes migratorios.
Roberto Salgado, hijo del migrante tlatlayense, afirmó que su padre no era un delincuente, sino un hombre de trabajo. En conferencia de prensa, pidió que se conozca la verdad sobre el operativo y sostuvo que Lorenzo “no merecía morir”.
“No merecía morir ese día; merecía vivir una vida tranquila como esposo, como padre y como trabajador”, expresó el joven, acompañado por organizaciones defensoras de migrantes y representantes políticos locales.
La familia señaló que Lorenzo pudo haber temido por su vida al no identificar de inmediato a quienes lo seguían. Según relató su hijo, el mexiquense iba rumbo a su empleo junto con otros compañeros cuando su vehículo fue rodeado por varias unidades.
La versión oficial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos sostiene que los agentes del ICE intentaron detener a Salgado Araujo como parte de un operativo migratorio y que éste presuntamente trató de huir, embistió una unidad oficial y desobedeció órdenes verbales.
La dependencia estadunidense afirmó que uno de los agentes disparó al considerar que el vehículo era utilizado como un arma. Lorenzo fue trasladado herido a un hospital, donde murió horas más tarde.
Familiares y organizaciones civiles cuestionaron esa versión y exigieron la difusión de videos, reportes y evidencias completas del operativo. También pidieron que no se cierre el caso únicamente con el dicho de las autoridades migratorias.
El hecho causó indignación entre comunidades migrantes mexicanas en Texas y en municipios del sur del Estado de México, donde la migración hacia Estados Unidos forma parte de la historia reciente de numerosas familias.
En San Antonio del Rosario, Tlatlaya, la muerte de Lorenzo Salgado Araujo recordó la vulnerabilidad que tienen los migrantes mexiquenses frente al endurecimiento de los operativos migratorios en Estados Unidos y la necesidad de acompañamiento consular para sus familias.

