Información de Gerardo Carmona

Restos óseos, al parecer humanos, fueron localizados en una zona boscosa del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, cerca de Paso de Cortés, luego de que un excursionista alertó sobre el hallazgo que había realizado días antes durante un recorrido por la montaña.
Los huesos se encontraban dispersos entre la vegetación del paraje conocido como Arco Blanco, aproximadamente a 100 metros de la carretera federal Paso de Cortés-Puebla y a kilómetro y medio de Paso de Cortés, informó la Secretaría de Seguridad del Estado de México.
Hasta el momento se desconoce a quién pertenecieron los restos, cuánto tiempo llevaban en el sitio y las circunstancias en las que llegaron a esa zona. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) inició las diligencias para determinar si corresponden a una persona y, en ese caso, establecer su identidad.
El hallazgo tuvo su origen en el reporte de un ciudadano que el pasado 28 de agosto caminaba por el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl y observó lo que parecían ser huesos humanos.
El excursionista no contaba con las coordenadas precisas del sitio, por lo que entregó a las autoridades fotografías y referencias de la zona en la que había visto los restos.
A partir de esa información, integrantes del Agrupamiento de Alta Montaña y Agreste Valle de México de la policía estatal desplegaron dos células que recorrieron caminos, veredas y áreas de difícil acceso hasta localizar el punto referido.
Durante la búsqueda, los agentes encontraron diversos fragmentos óseos entre la vegetación en las inmediaciones de Arco Blanco, una zona ubicada dentro del área natural protegida y cercana al camino que comunica Paso de Cortés con el estado de Puebla.
Tras confirmar el hallazgo, los policías delimitaron el lugar y dieron aviso a la Fiscalía mexiquense. Debido a las condiciones del terreno y a las dificultades para ingresar al punto, personal de Alta Montaña recibió instrucciones de recoger y trasladar los restos.
El material óseo fue llevado posteriormente a instalaciones de la FGJEM en Amecameca y quedó a disposición del Ministerio Público.
Especialistas en antropología y medicina forense deberán analizar ahora los restos para establecer, en primera instancia, si son humanos. En caso afirmativo, los estudios buscarán determinar características como sexo, edad aproximada, antigüedad y posibles causas de muerte, además de obtener elementos que permitan establecer una identidad.
La autoridad ministerial no ha informado hasta ahora si el hallazgo podría estar relacionado con alguna carpeta de investigación por desaparición o con reportes de personas extraviadas en la zona montañosa.

