
Este jueves, el Colegio Cardenalicio eligió como nuevo Sumo Pontífice al cardenal Robert Francis Prevost, quien asumirá el cargo bajo el nombre de León XIV, en homenaje, según fuentes cercanas, a la figura de León XIII, impulsor de la doctrina social de la Iglesia, y al símbolo de fuerza y sabiduría que representa el nombre.
Originario de Chicago, Illinois, el nuevo pontífice tiene 69 años de edad y es miembro de la Orden de San Agustín. Su trayectoria combina una sólida formación académica con una extensa labor pastoral y misionera en América Latina, particularmente en Perú, país al que llegó por primera vez en 1985 y al que volvería en repetidas ocasiones como formador, prior, vicario judicial y, eventualmente, obispo de Chiclayo.
Desde enero de 2023 se desempeñaba como prefecto del Dicasterio para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, cargos de enorme peso en la estructura eclesiástica y que lo convirtieron en una de las figuras más influyentes del círculo cercano al Papa Francisco.
La elección de León XIV ocurre en un momento de profunda transición para la Iglesia católica. Su perfil, marcado por la cercanía pastoral, el diálogo intercultural y la reforma interna, lo posiciona como un sucesor natural de las líneas abiertas por su predecesor: impulso a una Iglesia más incluyente, atenta a las periferias y decidida a responder con firmeza ante las crisis internas.
Prevost, quien fue prior general de su orden por dos periodos consecutivos (2001-2013), también ha sido un actor clave en la articulación del clero latinoamericano. Su liderazgo fue particularmente reconocido durante su tiempo en Perú, tanto por el trabajo en formación como por su defensa del papel pastoral de la Iglesia en regiones marginadas.
Doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, Prevost hablanvarios idiomas y ha ejercido docencia en patrística, teología moral y legislación eclesiástica. Fue ungido como cardenal por el Papa Francisco el 30 de septiembre de 2023 y, pocos meses después, ascendido a la Orden de los Obispos.
El Papa León XIV es productonde una inusual conjunción, en tiempos de fuertes roces en el continente Americano: un estadounidense con raíces profundamente latinoamericanas, miembro de una orden con una vasta tradición intelectual y de servicio, y figura respetada dentro de los sectores reformistas del Vaticano.
Su elección envía un mensaje claro sobre el rumbo pastoral y doctrinal que podría tomar la Iglesia en esta nueva etapa.
El anuncio de su elección fue recibido con júbilo en Perú, donde su labor como obispo y su cercanía con las comunidades indígenas dejaron una huella entrañable. En Roma, su designación ha sido interpretada como una señal de continuidad con el legado reformador de Francisco, aunque se espera que imprima también su propio sello, probablemente marcado por un énfasis en la justicia social, la sinodalidad y la evangelización desde abajo.
La Iglesia inicia, así, una nueva etapa bajo el pontificado de León XIV, el Papa agustino, latinoamericano por vocación, y defensor de una fe que se construye desde la comunidad y el servicio.

