Envejece Edomex sin una red suficiente de cuidados para sus adultos mayores

Información de Gerardo Carmona

Envejece Edomex sin una red suficiente de cuidados para sus adultos mayores
Envejece Edomex sin una red suficiente de cuidados para sus adultos mayores

El Estado de México llega este 28 de agosto, Día de los Abuelos, en medio de un acelerado proceso de envejecimiento de su población, frente al cual los sistemas de salud, cuidados, protección social e infraestructura especializada no han crecido al mismo ritmo.

De acuerdo con la medición más reciente del Consejo de Investigación y Evaluación de la Política Social (CIEPS), elaborada con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, en territorio mexiquense viven dos millones 790 mil personas de 60 años y más. De ellas, un millón 570 mil son mujeres y un millón 220 mil hombres; un millón 850 mil ya rebasaron los 65 años.

Y el crecimiento de este sector sólo avanzará. En 2020, el Censo de Población y Vivienda registró un millón 919 mil 454 mexiquenses de 60 años y más, equivalentes a 11.3% de los habitantes del estado. Aunque las cifras censales no son directamente comparables con las estimaciones de la ENIGH, las proyecciones demográficas confirman la tendencia: hacia 2040 una de cada cinco personas en la entidad será adulta mayor, con la consecuente presión sobre los sistemas de salud, cuidados y protección social.

Pero esta tendencia del  envejecimiento de la población no está siendo acompañado por condiciones y enfraestructura para atender a nuestros adultos mayores en la última etapa de su vida, más allá de la pension universal del gobierno federal y algunos programas limitados de atencion que ofrecen los gobiernos estatal y municipales para este sector.

Las cifras del CIEPS señalan que 694 mil 553 adultos mayores, 24.9%, presentan carencia de acceso a servicios de salud, mientras otros 649 mil 712, correspondiente al 23.3%, carecen de seguridad social. A ellos se suman 839 mil 50, equivalentes a 30.1%, que tienen rezago educativo y 339 mil 761, 12.2%, que enfrentan carencias para acceder a una alimentación nutritiva y de calidad.

Incluso a pesar de las transferencias económicas que realiza el gobierno federal a este sector, 601 mil 134 personas mayores permanecían en condición de pobreza durante 2024, según la medición del CIEPS que utiliza la metodología oficial del INEGI. De ellas, 75 mil 932 se encontraban en pobreza extrema.

El problema no es la falta de programas, sino su fragmentación. Un estudio publicado este año en Cofactor, una revista del propio CIEPS, advierte que el principal desafío para el Estado de México no está necesariamente en la ausencia de programas destinados a los adultos mayores, sino en la fragmentación institucional con la que éstos operan.

La investigación Calidad de Vida y Envejecimiento Digno en el Estado de México: Desigualdades Territoriales y Lineamientos de Política Pública encontró escasa articulación entre dependencias, falta de metas compartidas, ausencia de sistemas integrados de información y una limitada planeación presupuestal vinculada con las necesidades específicas de cada territorio.

El diagnóstico reconoce que la política dirigida a las personas mayores se ha concentrado fundamentalmente en transferencias monetarias de amplia cobertura, pero presenta un “escaso desarrollo” de sistemas integrales de cuidados, estrategias diferenciadas entre municipios y mecanismos sólidos de coordinación entre instituciones.

También identifica una instrumentación limitada de servicios integrales de salud y funcionalidad, cuidados de largo plazo, participación social y políticas con perspectiva de género. Es decir, la entrega de una pensión puede resolver parcialmente el problema del ingreso, pero no necesariamente quién atenderá a una persona que pierda movilidad, quién la acompañará durante una enfermedad, dónde recibirá cuidados prolongados o qué infraestructura existirá para que pueda conservar autonomía.

Casas de Día, lejos de constituir un sistema de cuidados

La infraestructura disponible para atender a este sector es sin duda más que insufieciente para hacer frente al desafío que plantean las cifras estatales.

Al corte de enero de 2026, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM) reportaba 353 casas de día operadas por los sistemas DIF de los 125 municipios mexiquenses, además de una casa de día administrada directamente por el organismo estatal en Toluca, justamente detrás del palacio de gobierno, a unos metros de este inmueble.

Estas instalaciones ofrecen espacios de convivencia, actividades físicas, recreativas y distintos servicios para las personas mayores, pero no constituyen por sí solas una red de cuidados de largo plazo para una población que ya alcanza los dos millones 790 mil habitantes.

El estudio del CIEPS advierte, además, que las condiciones para envejecer son profundamente distintas dependiendo del lugar de residencia. En el Estado de México conviven municipios urbanos con una amplia infraestructura de servicios y localidades rurales donde persisten rezagos históricos en salud, vivienda, ingreso, transporte y accesibilidad.

El estudio de Cofactor construyó un Índice de Calidad de Vida en la Vejez identifica como municipios de alta prioridad a San José del Rincón, Sultepec, Tlatlaya, Amatepec, Zacualpan, Donato Guerra, Villa de Allende, Ixtapan del Oro, Morelos y Temascaltepec, porque combinan pobreza elevada, marginación y bajo nivel de calidad de vida en la vejez.

La precariedad laboral también se hereda a la vejez

Las condiciones con las que los mexiquenses llegarán a la edad adulta mayor se encuentran vinculadas, además, con el mercado laboral actual.

La ENOE correspondiente al segundo trimestre de 2026 reportó que en la entidad había alrededor de ocho millones 100 mil personas ocupadas y que cuatro millones 500 mil se encontraban en alguna modalidad de empleo informal, equivalentes a 55.3% de los trabajadores. Asimismo, la tasa de condiciones críticas de ocupación alcanzó 44.9%.

Estas cifras corresponden al conjunto de la población ocupada y no exclusivamente a los adultos mayores, pero tienen una implicación directa para el envejecimiento: una vida laboral marcada por la informalidad, empleos sin seguridad social y bajos ingresos reduce las posibilidades de acumular semanas de cotización, obtener una pensión contributiva y financiar cuidados durante la vejez.

De esta manera, el reto para el Estado de México no termina con ampliar las pensiones. Conforme aumente la esperanza de vida y crezca la población mayor, también aumentará la demanda de atención geriátrica, prevención de enfermedades crónicas, rehabilitación, cuidados domiciliarios y de largo plazo, transporte accesible y apoyo para las familias que actualmente absorben buena parte de esas tareas.

La investigación publicada por Cofactor plantea precisamente esa transición: pasar de una política fundamentalmente asistencial hacia un sistema integral que articule salud, cuidados, protección social, vivienda, movilidad, participación y autonomía. De no ocurrir, el rápido envejecimiento de la población mexiquense podría convertir las carencias actuales en uno de los principales problemas sociales de las próximas décadas.

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