Información de Gerardo Carmona

Diputadas locales del PRI llamaron a los gobiernos federal y estatal a reforzar los apoyos al campo mexiquense, al advertir que los productores enfrentan mayores costos de producción, falta de financiamiento, reducción presupuestal y desaparición de programas de respaldo.
En conferencia de prensa en la sede estatal del PRI, las legisladoras Mercedes Colín y Lety Mejía señalaron que el abandono del sector agropecuario ha reducido la capacidad productiva nacional y aumentado la dependencia de granos importados, principalmente de maíz proveniente de Estados Unidos.
Colín sostuvo que, en los últimos 10 años, México pasó de importar 13.9 millones de toneladas de maíz a 27 millones, lo que representa un incremento de 93.5 por ciento. Afirmó que esta situación refleja el deterioro de las condiciones para quienes trabajan la tierra.
“Las y los campesinos de México y del Estado de México trabajan hoy un campo mexicano que produce menos, que cuesta más y al que han llevado a la dependencia extranjera”, señaló.
Las legisladoras priístas indicaron que el encarecimiento de insumos, la falta de financiamiento accesible y el limitado apoyo técnico han afectado de manera directa a productores de distintas regiones del país y del Estado de México.
Lety Mejía afirmó que la producción nacional de maíz también ha registrado una caída en los últimos años, al pasar de más de 2 millones de toneladas anuales a 1.7 millones en 2024, lo que afecta a miles de familias que dependen de la actividad agrícola como principal fuente de ingresos.
La diputada planteó que se requiere una política agrícola que vuelva a colocar la producción en el centro de la estrategia pública, con apoyos sujetos a reglas claras y mecanismos transparentes de evaluación.
“Exigimos desde aquí una política agrícola que vuelva a poner a la producción en el centro: apoyos con reglas claras, fertilizantes accesibles, semilla mejorada, tecnificación, acompañamiento técnico, financiamiento competitivo”, dijo Mejía.
Las legisladoras pidieron a las autoridades atender de manera prioritaria las necesidades de las y los productores, ante el impacto que la reducción de apoyos y el aumento de costos han tenido en el campo mexiquense y en la producción nacional de alimentos.
Advirtieron que, de mantenerse la tendencia, México profundizará su dependencia de importaciones y se agravarán las dificultades económicas de las familias campesinas.

