Información de Gerardo Carmona

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó esta mañana que hay una tercera detenida relacionada con la desaparición y homicidio del sacerdote de Tultitlán Ernesto Baltazar Hernández Vilchis. Se trata de Fátima «N», quien acompañó al sacerdote hasta el domicilio donde fue asesinado, por lo que lo que la institución cumplimentó orden de aprehensión contra ella, así como para María Fernanda «N» y Brandon Jonathan «N», cuya detención fue hecha pública el 13 de noviembre pasado.
El presbítero fue visto por última vez en el municipio de Tultitlán y localizado sin vida días después en Nextlalpan. La Fiscalía indicó que los actos que derivaron en la desaparición y muerte de Hernández Vilchis están acreditados en la carpeta de investigación, así como todo lo que habrían hecho para ocultar el delito y eliminar las evidencias.
La FGJEM estableció que la víctima salió de su domicilio el 29 de octubre y se dirigió, en compañía de Fátima Isabel “N”, a un inmueble ubicado en la Unidad Habitacional Morelos, Tercera Sección. En ese lugar ya se encontraba Brandon Jonathan “N”. Según la investigación, los tres convivieron durante varias horas y consumieron bebidas alcohólicas y estupefacientes, hasta que el imputado presuntamente agredió al sacerdote con un objeto contundente, lo que le provocó la muerte.
Al sitio llegó posteriormente María Fernanda “N”, pareja sentimental de Brandon Jonathan “N”. Las tres personas habrían realizado maniobras para ocultar el cuerpo: lo envolvieron en cobijas y bolsas sujetas a un sillón, lo trasladaron en un vehículo y lo abandonaron en un río de aguas negras en el municipio de Nextlalpan, donde fue hallado el 13 de noviembre.
Con el los resultados de la indagatoria, la Fiscalía determinó que Brandon Jonathan “N” habría cometido la agresión fatal con conocimiento previo de Fátima Isabel “N”, mientras que María Fernanda “N” habría auxiliado en la limpieza del lugar y la eliminación de indicios. Entre los elementos que llevaron a esta hipótesis se encuentran prendas del sacerdote, objetos punzocortantes, un sillón con rastros hemáticos detectados mediante reactivo “blue star” y una estola clerical encontrados durante un cateo al domicilio donde todo sucedió, el cual se realizó la semana pasada. En días previos, la autoridad estatal ya había detenido a los tres implicados por el delito de desaparición cometida por particulares, previsto en la Ley General en Materia de Desaparición y sancionado con hasta 50 años de prisión.
Con la nueva orden de aprehensión, los tres enfrentan ahora acusaciones por homicidio calificado, delitos por los que, según el Código Penal del Estado de México podrían alcanzar hasta setenta años de cárcel. La próxima audiencia se espera se realice mañana por la mañana.

