Información de Gerardo Carmona

El Congreso del Estado de México aprobó por mayoría la minuta de reforma constitucional que obligará a quienes aspiren a la Presidencia de la República, alguna gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a contar únicamente con nacionalidad mexicana o, en caso de poseer otra, renunciar a ella antes de solicitar el registro de su candidatura.
La modificación, que reforma los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución federal, dividió al pleno de la LXII Legislatura: diputados de Morena y PT argumentaron que la medida busca garantizar la soberanía nacional, mientras legisladoras del PRI y Movimiento Ciudadano advirtieron que implica una restricción a los derechos político-electorales de mexicanos con doble nacionalidad.
La minuta establece además que quienes ocupen alguno de esos cargos no podrán adquirir otra nacionalidad durante su mandato, utilizar pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos ante otro Estado o solicitar su protección diplomática.
Octavio Martínez Vargas y Maurilio Hernández, de Morena, así como el coordinador del PT, Oscar González Yáñez, respaldaron la propuesta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Martínez Vargas sostuvo que la reforma no excluye a los mexicanos residentes en el extranjero, pues quienes tengan doble nacionalidad podrán contender siempre que renuncien a la extranjera. Afirmó que el propósito es evitar que la Presidencia o una gubernatura queden en manos de personas con intereses ajenos al país.
Maurilio Hernández consideró que la modificación constitucional representa una defensa de la soberanía, mientras González Yáñez sostuvo que la medida envía también un mensaje a Estados Unidos ante posibles injerencias en asuntos internos de México.
Desde la oposición, la priísta Mercedes Colín Guadarrama cuestionó que la doble nacionalidad se utilice como parámetro para determinar la lealtad al país y advirtió que la reforma puede establecer diferencias entre ciudadanos mexicanos.
Recordó que alrededor de 1.2 millones de mexiquenses residen en Estados Unidos y mantienen vínculos económicos y políticos con la entidad. “Los mexicanos con doble nacionalidad no son mexicanos a medias”, señaló la legisladora, quien sostuvo que obligarlos a elegir entre ambas nacionalidades constituye una regresión en sus derechos.
Maricela Beltrán Sánchez, de Movimiento Ciudadano, argumentó que la protección de la soberanía no debe partir de la presunción de que una persona con dos nacionalidades tiene menor lealtad hacia México. Añadió que la renuncia a una nacionalidad extranjera depende de procedimientos administrativos de cada país, lo que podría incidir en el registro de una candidatura.
Su compañera de bancada Ruth Salinas Reyes también rechazó la minuta y pidió que, en lugar de limitar esos derechos, se fortalezcan las normas para impedir la infiltración del crimen organizado en procesos electorales y se establezcan mayores restricciones al nepotismo.
La discusión registrada en el Congreso mexiquense reprodujo el debate ocurrido un día antes en el Senado, donde legisladores opositores cuestionaron que la posesión de otra nacionalidad pueda considerarse un riesgo para el ejercicio de los poderes ejecutivos.

