Celebran en Metepec el Paseo de San Isidro Labrador, herencia agrícola que perdura

Celebran en Metepec el Paseo de San Isidro Labrador, herencia agrícola que perdura

Miles de personas se congregaron este martes en el corazón del Pueblo Mágico de Metepec para participar en una de las tradiciones más antiguas y representativas del Valle de Toluca: el Paseo de la Agricultura, también conocido como el Paseo de San Isidro Labrador. Con raíces que se remontan a las prácticas campesinas de los siglos XVIII y XIX, esta festividad tiene como eje central la figura de San Isidro, patrono de los agricultores, a quien se agradecen las lluvias y buenas cosechas.

La jornada inició a las 10 de la mañana con una misa en la parroquia de San Juan Bautista. Posteriormente, a las 11:30 horas, se dio el banderazo de salida a un desfile que combina la devoción religiosa con un derroche de creatividad popular. Las calles del centro municipal se llenaron de música, flores, y figuras decoradas que desfilaban sobre carros, tractores y yuntas, muchos de ellos adornados con frutos, panes, maíz, cebollas, flores de cempasúchil y espigas de trigo.

De acuerdo con cifras oficiales, se estima que más de 50 mil personas acudieron a lo largo del día a presenciar el desfile. Participaron más de 800 vehículos y unos 500 caballos, en contingentes formados por habitantes de barrios, colonias y comunidades rurales del municipio. En total, cerca de 15 mil personas formaron parte activa del recorrido.

La ruta del Paseo comprendió las avenidas Estado de México, 5 de Mayo, Ignacio Comonfort, Lerdo de Tejada, Vicente Guerrero, Hermenegildo Galeana y 16 de Septiembre, para culminar en las Escalinatas del Calvario, donde se premiaron los carros mejor adornados, en un acto que mantiene viva la competencia simbólica entre las comunidades que luchan cada año por ofrecer los diseños más vistosos y originales.

El operativo de seguridad implementado por autoridades municipales y estatales incluyó a 250 elementos de policía, protección civil, bomberos e inspectores de gobernación, quienes resguardaron el evento desde la noche del lunes hasta su conclusión, ya entrada la noche del martes. Además de garantizar la seguridad, se vigiló el cumplimiento del acuerdo del cabildo que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en la cabecera municipal durante el Paseo, aunque se reportaron personas consumiendo alcohol en comunidades cercanas, donde dicha disposición no aplica.

El Paseo de San Isidro, antes conocido como el “Paseo de los Locos” por la extravagancia de sus participantes —algunos de ellos disfrazados con ropas femeninas o trajes carnavalescos— ha evolucionado hasta convertirse en una manifestación comunitaria de profundo arraigo identitario. Aunque el componente festivo se mantiene, cada año la festividad se reafirma como un símbolo de resistencia cultural y orgullo rural frente al crecimiento urbano que ha transformado buena parte del municipio.

Más allá del espectáculo, la celebración es un acto colectivo que conserva elementos de la religiosidad popular, la reciprocidad agrícola y la memoria campesina, en un municipio que, pese a su acelerada modernización, no olvida su origen en la tierra y en la siembra. El Paseo de San Isidro es también una oportunidad para reivindicar el papel histórico del campesinado en la región y para convocar, desde la tradición, a nuevas generaciones que hoy desfilan a bordo de tractores, pero sin perder el vínculo con los surcos que labraron sus abuelos.

Con saldo blanco y una participación masiva, la edición 2025 del Paseo de la Agricultura refrendó su lugar como una de las festividades más importantes del calendario mexiquense.

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